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CALDERÓN  TROPICAL
EN CANARIAS

También llamado ballena piloto y, por los canarios, roaz, pertenece a la familia de los delfines (Delphinidae). Se encuentra en las aguas templadas de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, a ambos lados de la línea ecuatorial hasta el paralelo 30 (la isla de Tenerife está situada en el paralelo 28). Fuera de estos límites ocupa el territorio el calderón común (Globicephala melaena).

Los calderones viven en grupos de centenares de individuos. El núcleo del grupo es la familia  (de unos 15 o 20 miembros), compuesta por hembras con su cría y en general un solo macho adulto. Los machos pueden llegar a medir 7 metros y pesar 2.500 kg, siendo la hembra generalmente más pequeña. Su velocidad de crucero es de alrededor de 6 km/h, aunque pueden alcanzar los 45 km/h en caso de peligro. Pueden sumergirse a una profundidad de 600 m o más en busca de alimentos, siendo su consumo diario de 50 a 60 kg de calamares o peces.


Con una media de vida de 40 años, alcanzan la madurez sexual a los 12 años los machos y a los 6 años las hembras. La gestación dura de 15 a 16 meses, naciendo una sola cría  a la vez. Después de dar a luz, la madre ballena tendrá que esperar 4 años antes de acoplarse de nuevo. Los nacimientos están repartidos a lo largo del año, con un incremento en los meses de primavera.

Es importante señalar que el calderón es, de entre todos los cetáceos, la especie que más tendencia tiene a vararse o a cometer lo que se suele llamar un “suicidio colectivo”. También muere de la mano del hombre: cada año, centenares de calderones son asesinados en nombre de la  tradición en las Islas Feroe. A escala mundial, y aunque la caza de la ballena fue prohibida en 1982 por la C.B.I (Comisión Ballenera Internacional), ciertos países como Japón, Noruega e Islandia siguen masacrándolas bajo el pretexto de “caza científica”. Así en 1988 más de 33 000 cetáceos con dientes, la mayoría calderones, fueron matados por los balleneros japoneses.

 Condiciones de observación

 
El calderón tropical es la especie más frecuente en el canal que separa La Gomera de Tenerife, y es más probable encontrarlo saliendo del puerto de los Cristianos o de Puerto Colón. Aunque es posible localizarlo a poco más de 1 milla de la costa, es más habitual verlo a unas 3 millas. Se estima la población residente a unos 300 ejemplares, a los que hay que sumar la llegada estacional de algunos animales. A la hora de identificarlo, su aleta dorsal negra arqueada y su manera de desplazarse en la superficie lo hacen inconfundible. Es posible ver grupos de calderones en compañía de otras especies como el delfín mular y el cachalote, con los cuales suelen desarrollar actividades sociales como el juego. La presencia (controlada y respetuosa) de los barcos no suele molestarlos en sus actividades, e incluso pueden llegar a acercarse a los barcos parados para curiosear.

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