Por
lo general es el soplo que desvela la presencia de un rorcual.
En el caso del rorcual común llega a más de 5 metros
de altura, formando una columna de vapor de agua
alta y estrecha.
El
aire expirado por los orificios respiratorios
de las ballenas tiene un fuerte olor, como si se
tratara de una mezcla de pescado pasado y
aceite de motor.